8 trucos para que tus hijos no tengan miedo a ir al dentista

Las revisiones dentales de los pequeños pueden llegar a provocar situaciones caracterizadas por el miedo a ir al dentista. En otros casos, pueden convertirse en momentos tediosos, pues nada puede ser más aburrido para un pequeño que quiere descubrir el mundo que tener que mantenerse acostado, con la vista hacia el techo, mientras un extraño con máscara se inmiscuye entre sus dientes.

¿Cómo evitar el miedo al dentista en los niños?

Las visitas al dentista son esenciales durante los primeros años de vida de un niño, ya que en esta etapa experimentamos diversos cambios que requieren de la vigilancia de un especialista oral.

Asimismo, este profesional será quien ayude a los pequeños a desarrollar una dentadura sana y a crear buenos hábitos de salud oral que les permitan mantenerla durante toda su vida.

Esa es la razón por la cual los niños necesitan asociar las visitas al dentista con una experiencia agradable y en lo posible emocionante.

Por eso a continuación te dejamos ocho trucos para que ayudes a que tu hijo le pierda el miedo al odontólogo. Aquí van:

Empezar las visitas desde muy jóvenes

Lo ideal sería hacerlo al cumplir el primer año de vida o cuando aparezca el primer diente. Cuanto más jóvenes mucho mejor, ya que así resultará más fácil hacer de estas visitas algo rutinario.

Hablar sobre las visitas sin rodeos

Coméntale a tu pequeño que debe ir al dentista pero no crees falsas expectativas en él, sobre todo si necesita un tratamiento, ya que por una parte le generas ansiedad y por otra podría perder la confianza en el dentista y también en ti.

Cuida lo que dices

Palabras como dolor, extraer, inyectar y similares, pueden hacer que los niños tengan miedo de inmediato. Lo recomendable es usar un lenguaje y unas palabras que resulten más positivas como por ejemplo, sonrisa, fortalecer, limpiar, etc.

Juega al dentista

Recrea junto con tu hijo una visita al odontólogo en la que tú lo representes. Trata de imitar lo mejor posible los momentos que tu hijo tendrá en el consultorio y créale una sensación de familiaridad repitiendo el ejercicio unas cuantas veces más.

No describas lo que el dentista hace

Si decides entrar al box para acompañar a tu pequeño, los psicólogos infantiles recomiendan permanecer tranquilo y en silencio- Así ayudamos al niño a mantener la calma.

Prepárate para una pataleta

Es altamente probable que tu hijo se irrite y no quiera ni sentarse en la silla reservada para los pacientes. Por eso debes mantener la calma y dejar que los profesionales se hagan cargo y te indiquen cómo debes proceder.

Evita las recompensas

Bajo ningún concepto intentes condicionar al niño diciéndole que si no llora le vas a dar una golosina. Esto podría hacerlo pensar que hay algo malo con el dentista o que no lo va a pasar bien durante la visita. Lo mejor que puedes hacer, de vez en cuando, es felicitarle por su buen comportamiento al final de la visita. También puedes regalarle pequeñas cosas para reforzar su buena conducta durante la visita.

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