Si se te cae un diente, no lo tires, se puede reimplantar

Perder un diente no es una experiencia común, pero sucede más veces de las que creemos. En odontología a este tipo de lesiones se le denomina avulsiones y puede ser muy impactante para la persona que lo experimenta, debido a que son heridas que tienden a sangrar mucho.

Para muchas personas, perder un diente puede ser especialmente desagradable dado que impacta en como nos vemos y nuestra imagen: tan solo hay que pensar en la manera en la que sonreímos o nos mostramos a otros. Por tanto, una avulsión no es una lesión dental cualquiera y como tal, no hay que tomársela a la ligera. Pero si las avulsiones tienen algo bueno es el hecho de que los dientes perdidos no siempre lo están.

Cuando perdemos un diente siempre es posible volver a implantarlo con la ayuda profesional adecuada y los cuidados necesarios. Pero es difícil mantener la calma en una situación así, sobretodo si no tenemos muy claro lo que hay que hacer si nos sucede a nosotros o a alguien cercano. En este artículo te explicamosr lo que sucede cuando perdemos un diente, y como podemos actuar para poderlo solucionar totalmente y sin problemas.

¿Qué pasa cuando se te cae un diente? Causas y consecuencias.

Los dientes son una estructura sólida y están unidos a las encías de manera que puedan aguantar gran parte de las agresiones a las que los sometemos a menudo. Masticar, cepillados agresivos, apretar los dientes… Son muchas de las cosas que soportan a lo largo del día y mientras no realicemos estas acciones demasiado a menudo o de forma muy continua nuestra dentadura las aguantará sin rechistar.

Pero los golpes son otra cosa, y un impacto directo contra nuestros dientes puede causar lesiones mucho más serias. Entre ellas contamos las avulsiones y es por ello que no son comunes, dado que la mayoría de nosotros no corre peligro de sufrir golpes fuertes y menos en la boca.

Sabiendo esto, no es extraño que un altísimo numero de las avulsiones se den en niños u adolescentes. Las etapas de la vida en las que más deporte prácticamos, la actividad física es más intensa, y somos un poquito más temerarios que de costumbre son el caldo de cultivo perfecto para este tipo de accidentes.

Aunque no podemos librarnos de este peligro, si que podemos prepararnos para el. La mayoría de los profesores, entrenadores o profesionales que trabajan con niños y jóvenes reconocen que no saben muy bien que hacer cuando alguien pierde un diente. La mayoría de nosotros ni siquiera es consciente de que se pueden reimplantar así que ¿como íbamos a saber los procedimientos correctos para facilitarlo?

Lo primero que tenemos que saber es que una avulsión funciona en muchos aspectos como una herida normal: La encía queda expuesta y se produce un sangrado al ser separado el diente de ella. Al igual que una herida, corremos el riesgo de que se infecte, el tejido se deteriore o se produzcan otros procesos similares. Precisamente estas son las cosas que pueden dificultar el reimplante de nuestro diente

¿Qué puedes hacer ante una pérdida dental? Pasos y recomendaciones a seguir:

En este momento es cuando entran en acción una serie de medidas y es también el punto en el que podemos influir más sobre la posibilidad de reimplantar el diente.

Lo primero y más importante es la higiene: Si el diente ha caído fuera de nuestra boca y ha entrado en contacto con el medio exterior muy probablemente se haya contaminado. Es importante lavarlo con agua o con suero fisiológico si lo tuviéramos. No es necesario ni recomendable usar nada más, y las sustancias como el jabón están totalmente desaconsejadas. También es importante no frotar o cepillar el diente dado que podemos dañar la raíz, y esta parte es vital para que pueda volver a implantarse exitosamente.

Lo segundo es la rapidez. Como hemos mencionado, la herida de nuestra encía estará ahora abierta, y se puede deteriorar a velocidades sorprendentes. Cuanto antes localicemos la clínica dental más cercana mejor, y es ideal hacerlo antes de que pase una hora desde el accidente con nuestro diente.

Para conseguir algo más de tiempo y facilitar el posterior reimplante es muy recomendable que volvamos a colocar el diente donde estaba. Suena complicado, pero tenemos que recordar que el diente se encontraba ahí antes y va a encajar de la misma manera ahora, dado que la encía está perfectamente adaptada para acomodarlo. Si no fuera posible hacer esto, tenemos que buscar una manera de conservar el diente hasta que podamos reimplantarlo.

¿Cuál es la mejor forma de hacerlo? El viaspán es la mejor sustancia en la que conservarlo pero es muy probable que no lo tengamos a mano. La segunda mejor sustancia para conservar el diente perdido es mucho más común, y se trata de la leche entera. Es muy recomendable que no sea desnatada o semidesnatada, y a ser posible debería estar en torno a los cuatro grados centígrados. Esto hará que nuestro diente aguante hasta 6 horas más.

Pero si no disponemos tampoco de leche, conservar el diente dentro de nuestra boca es la siguiente mejor opción, a ser posible bajo la lengua o en la mejilla para evitar cualquier accidente.

¿Cómo se reimplanta un diente después de avulsión? Protocolo.

El protocolo de reimplantación es sencillo, y no debemos tener miedo a un procedimiento como este.

Tras aplicar una anestesia local para hacer el proceso más agradable, se realiza un lavado del diente y de la encía con suero, cuidadosamente. Una vez nos hemos asegurado de que ambos están limpios y bien desinfectados, el diente se recoloca manualmente, de una forma similar a la que lo haríamos nosotros si hemos seguido las medidas anteriores.

Para fijarlo y asegurarse de que cura de forma correcta, se emplea una pequeña sutura y una resina que mantendrá al diente en su sitio, y podremos iniciar la recuperación inmediatamente después. Tan solo será necesaria una dieta semisólida y algunos antibióticos para prevenir cualquier infección oportunista.

 

 

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