¿Por qué si sufres de diabetes puede que también padezcas enfermedad periodontal?

La diabetes es un problema de salud que está muy extendido en la población, y la mayoría de nosotros somos conscientes del riesgo que implica para nuestro cuerpo. Muchos conocemos los efectos que tiene sobre hábitos de nuestro día a día (nuestra dieta, o la necesidad de medicación), e incluso sabemos sobre sus efectos perjudiciales en múltiples órganos.

Por ejemplo, sabemos que puede afectar a la vista, y existen evidencias de que la diabetes es capaz de afectar a muchísimos sistemas como el nervioso o el cardiovascular.

Pero lo que la mayoría de nosotros ignoramos es el efecto que la diabetes puede tener sobre nuestra salud dental, y las precauciones que tenemos que tener para evitarlo.

A continuación te explicamos por qué la diabetes es un riesgo para tu dentadura.

periodoncia y diabetes

Cómo afecta la diabetes a la enfermedad de las encías

Para entender bien la relación entre la enfermedad periodontal y la diabetes tenemos que saber exactamente en que consisten ambas enfermedades.

  1. La enfermedad de las encías o enfermedad periodontal comprende distintas enfermedades que conllevan procesos inflamatorios en las encías, como puede ser la gingivitis o la periodontitis. La enfermedad periodontal tiene una prevalencia bastante amplia en la población adulta, en torno a un 15%, y constituye un problema de salud dental considerable a día de hoy.
  2. La diabetes es un conjunto de desórdenes metabólicos que se caracterizan principalmente por desencadenar en hiperglucemia. La hiperglucemia es el exceso de glucosa en la sangre de la persona que padece la enfermedad.

Pero las investigaciones científicas de las que disponemos han hecho más que evidente que existe una correlación entre las enfermedades periodontales y la diabetes. Ahora bien…

¿cómo funciona esta relación?

La hiperglucemia, que como ya hemos mencionado es la principal consecuencia de la diabetes, tiene un impacto directo en la gravedad que puede alcanzar la periodontitis. El verdadero problema es que no se comprenden bien los mecanismos por los cuales se media esta correlación, pero lo que sí sabemos es que hemos de tenerla en cuenta y tomar medidas junto con nuestro dentista para evitar el deterioro dental.

Aunque esto resulte un dato nuevo para la mayoría de nosotros, los dentistas ya conocen esta correlación, y de hecho ya en 1990 se hablaba de la periodontitis con el sobrenombre de «la sexta complicación de la diabetes».

Otro aspecto de esta correlación es que no va en un solo sentido, y que ambas enfermedades están plenamente interconectadas. Existen evidencias de que la inflamación periodontal influye en el control glucémico que es capaz de ejercer el cuerpo.

A pesar de que los mecanismos no están claros una cosa es segura: ambas enfermedades tienen en común un proceso vital que resulta central en sus cuadros de síntomas, y este es la inflamación. Tanto las enfermedades periodontales como la diabetes presentan procesos inflamatorios que constituyen para la mayoría de los investigadores un eslabón claro entre ambas enfermedades.

La diabetes además afecta a cómo suceden estos procesos inflamatorios en varios aspectos. Para empezar, hace más difícil que el propio cuerpo lidie con la inflamación, y también complica los procesos de regeneración natural que se dan después de una inflamación de estas características.

Cuando hablamos de una enfermedad periodontal, hablamos de una inflamación de las encías permanente, y estos efectos que tiene la diabetes sobre el proceso inflamatorio hacen que los daños que produce la enfermedad periodontal sean muchísimo mayores y más difíciles de reparar. En algunos casos, la inflamación puede dar paso al sangrado si empeora de manera significativa.

En el caso de que una persona que padece diabetes aún no haya desarrollado ningún problema periodontal, el riesgo de que lo haga se aumenta desmesuradamente, y según algunos estudios puede llegar a cuadruplicarse.

Por qué agrava la periodontitis a la persona con diabetes

La principal complicación que la periodontitis plantea para la diabetes es el control glucémico. El control glucémico es la capacidad de nuestro cuerpo para regular el nivel de glucosa en sangre, y es vital para evitar la hiperglucemia. Sabemos que la enfermedad periodontal es capaz de atacar esta capacidad. Se han observado personas no diabéticas que padecen enfermedades periodontales, y es fácil ver como dichas enfermedades pueden afectar al control glucémico.

Una vez más, no existe un mecanismo claro a través del cual la enfermedad periodontal realiza este ataque, pero la correlación con la diabetes está más que clara y a menudo esto es suficiente para tratar un plan de acción cuando hablamos de salud dental.

También se teoriza que la presencia de microorganismos en la boca puede constituir un factor de riesgo para los niveles de grasa en algunas personas. Si esto fuera cierto, sería otra de las maneras en las que las enfermedades periodontales interfieren con la diabetes, dado que con ellas aumenta la cantidad de bacterias en nuestra boca.

Estas mismas bacterias podrían también interferir con la insulina, y cumplir un rol importante en el desarrollo de resistencia a la sustancia que algunos diabéticos experimentan

Cómo mejorando tus encías puedes ayudar a mejorar tu diabetes

A pesar de no conocer los mecanismos exactos, la parte tranquilizadora es que tenemos una conclusión clara: existe una correlación bidireccional entre las enfermedades periodontales y la diabetes, y conocemos sus mecanismos generales aunque no sepamos los detalles específicos.

Por ello debemos redoblar nuestros esfuerzos para prevenir la enfermedad periodontal, acudiendo a revisiones de forma periódica y haciendo uso de todos los productos antisépticos y de prevención que nuestro dentista nos aconseje. En la clínica Implantostetic contamos con profesionales que pueden asesorarte y enseñarte cómo realizar una prevención adecuada, evitando el riesgo de enfermedad periodontal.

De esta manera podremos, no solo proteger nuestra salud dental, sino también la del resto de nuestro cuerpo.

 

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